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¿Qué ocurre si nos fijamos en los usos que hacen niñas y niños de un patio escolar? ¿Y si incluimos sus necesidades y apreciaciones y les involucramos en la transformación junto con toda la comunidad educativa?

Como ya lleva décadas apuntando el urbanismo feminista y la coeducación, el espacio no es neutral al género,  está atravesado por diferencias de género, de etnia o de nivel socio-económico. La configuración de los patios de recreo concede protagonismo a unos usos en detrimento de otros, e influye en los comportamientos que se producen en él. Que niños y niñas compartan espacios de juego no garantiza que ese juego se esté dando en igualdad de condiciones.

Por otro lado, los patios son lugares centrales en la vida de niñas y niños, donde pasan un tiempo importante cada día. Estos espacios deberían no sólo garantizar sino también potenciar la accesibilidad, la equidad, la sostenibilidad ambiental y la participación de toda la comunidad educativa.

Conocedoras de esta situación, desde la cooperativa madrileña de comunicación y género Pandora Mirabilia, el estudio de arquitectura PEZ arquitectos, y las urbanistas feministas Col·lectiu Punt Sis de Barcelona, iniciamos un proyecto para la creación de una Red de patios inclusivos y sostenibles en 2016. Comenzamos en dos colegios públicos del distrito Centro de Madrid: el CEIP Nuestra Señora de la Paloma y el CEIP Santa María.

El proyecto en estos colegios se desarrolló a lo largo de 2017, fue financiado por la Obra Social de la Caixa. Además, contó con el apoyo de la Junta Municipal de Distrito Centro que incluyó en las obras de remodelación, las propuestas que salieron de estos procesos.

En 2018, iniciamos otro proceso en el CEIP San Miguel Arcángel de Morazarzal, Pandora Mirabilia y Pez Arquitectos con la intención, esta vez, de integrar una perspectiva más: la rural. También contamos con financiación de la Obra Social de la Caixa y del Ayuntamiento de Morazarzal.

Documentamos  los procesos para que puedan ser replicados en otros centros, realizando crónicas de las diferentes fases, y elaborando vídeos como éste, en el que las y los propios protagonistas son quienes relatan el proceso y explican las claves prácticas necesarias para ponerlo en práctica.